HISTORIA DE UNA AMISTAD.

Era 1962 y en la preparatoria técnica Bromley, en Londres, George Underwood, artista y músico británico conocido por diseñar portadas de discos para numerosas bandas, se encontraba haciendo fila para ingresar a la oficina del consejero vocacional. Al llegar a la puerta del despacho pudo escuchar la entrevista que estaba realizando el estudiante que había entrado previamente: “Así que, señor David Jones, ¿qué planea hacer cuando deje la escuela?’, y David dijo: ‘bueno ¡quiero ser un saxofonista en un cuarteto moderno de jazz!’. Me reí porque no sabían cómo etiquetar a las personas y pasaron por la categoría de carreras musicales, y él (el consejero) dijo: ‘tengo una entrevista para un trabajo en una fábrica de arpas en Bromley’; eso era lo más cercano que tenían a la música y que podían ofrecer”.

El David de la historia es el mítico David Bowie, quien compartía con Underwood su pasión por la música y en especial por el skiffle (la música punk de la época). Comenzaron cantando en el coro de una iglesia, pero después, continuaron con sus primeros estudios musicales bajo la dirección del profesor de arte de la escuela, el carismático Señor Owen Frampton.

Resulta ser que el profesor de arte tenía un hijo, el joven Peter, el cual ingresó a la escuela tres años después de George y David, y pronto buscó compañeros musicales.

“Le pregunté a mi padre, que era el director del departamento de arte en la escuela, a quién le gustaba la música”, recuerda Frampton, “y dijo que estaba este personaje, David Jones; al parecer toca la guitarra y el saxofón”. Así que inmediatamente me contacté con él y con George. Los tres intercambiábamos piezas realmente —me enseñaron números de Buddy Holly y les mostré lo que sabía de guitarra— así que ahí fue donde nuestra amistad comenzó, en esas escaleras de piedra de la preparatoria Bromley”.

Pero incluso los mejores amigos pueden tener desacuerdos; particularmente si son adolescentes que intentan salir con la misma chica. Aparentemente fue George quien primerió a invitar a una tal Carol a salir. Quedaron en encontrarse unos días después en un club. Cuando David se entera le dice a su amigo “en realidad Carol no quiere salir contigo, quiere salir conmigo y no tiene el corazón para decírtelo’.

George cuenta que David fue por demás insistente en que la chica no se presentaría a la reunión y que él se quedaría como un tonto esperando en la puerta. “Estaba muy desilucionado pero igual decidí ir al club llegando hora y media después. Allí me cruzo con una amiga de Carol quien dijo que la chica me había esperado durante una hora y después se había ido muy alterada. David me había hecho ver como un completo imbécil”.

Al día siguiente, George no pudo contenerse cuando escuchó que David comentaba como le había ganado a su chica. “Simplemente me enojé, y eso que no me la paso golpeando gente, te lo juro, no era de ese tipo. Sabía que David iba a pelear conmigo y estaba tan molesto, así que solo hice esto (muestra un gesto como golpeando a alguien)”.

Peter Frampton retoma la historia. “Recuerdo el día, porque mi padre llegó a casa muy agitado y contó la historia de cómo uno de sus alumnos golpeó a otro y hubo una pelea o algo así, y escuché que Jones había tenido que ir al hospital, pero eso es todo lo que sabía, no vi cuando ocurrió. Pero lo desafortunado es que mi padre además de enseñar arte enseñaba boxeo y George estaba en su clase ¡así que creo que mi padre se sintió responsable!”.

El incidente dejó a David con una “pupila congelada”, dándole ese efecto de que tiene ojos de colores distintos, lo que contribuyó al estilo surrealista que se volvió sinónimo de la imagen de Bowie.

Lo cierto es que la vida los fue separando y que, cada uno continuó su carrera artística hasta alcanzar fama mundial. Peter Frampton, tuvo una década gloriosa en los setenta. Como ejemplo podemos decir que Frampton Comes Alive!, el primer álbum en vivo del músico de rock inglés, fue lanzado en 1976 y es considerado actualmente como uno de los mejores álbumes de la historia del Rock. También es considerado el álbum en vivo más vendido de la historia.

Pero, como sucede habitualmente, su estrella de a poco se fue apagando y en los años 80 sobrevive tan solo de las rentas de su disco en vivo, puesto que sus nuevas producciones terminan todas en fracasos comerciales.

En 1987 cuando la situación ya era por demás crítica, recibe un salvador llamado telefónico. Era su viejo amigo de la infancia David Bowie, quien lo convocaba como guitarrista para participar de su gira «Glass Spider», que luego fuera considerada legendaria y que sorprendió, y sorprende, a todo el que ve un vídeo gracias a la gigantesca araña que abrazaba el escenario.

Peter ha comentado sobre esta situación «los ochenta fueron duros para mí y no fue hasta que mi amigo Bowie me llamó en el 87 para la gira «Glass spider» y el disco Never let me down cuando la gente me redescubrió como guitarrista. Jamás le podré agradecer lo suficiente lo que hizo por mí.”

Pero esta linda historia de amistad no termina aquí. Parece ser que el Duque Blanco no solamente salvó a Peter económicamente hablando, sino que lo salvó literalmente hablando.

En esa gira del 87 teníamos aviones privados, todo un lujo. De repente, mientras el avión se encontraba carreteando, comenzó a salir humo de los respiraderos. Dave se pone de pie y grita: ‘¡Humo! ¡Humo! Así que el piloto en forma inmediata detiene el aparato y la azafata baja la escalera trasera de emergencia. Dentro del avión ya no se veía nada y era difícil respirar. Yo estaba en mi asiento y Dave literalmente me levanta en el aire y me lleva por la rampa. Nunca lo olvidaré. Pudo haber salido corriendo, y salvarse, pero quería asegurarse de que yo estaba bien. Ese era el tipo de persona que estaba conmigo. Era un hombre encantador .”