RESEÑAS DE LIBROS

Keith Richards, el legendario guitarrista de The Rolling Stones (por si alguien no lo sabe), publicó en el año 2010 su libro autobiográfico titulado Life (Vida) que en español se editó por Editorial Planeta en una nueva edición revisada y corregida por Nicolás Miguelez. 

El Libro surgió del resultado de cinco años de entrevistas en las que Richards mantuvo con el periodista James Fox.

El relato es muy preciso en detalles, repasando hito tras hito de su vida, su nacimiento en una familia de clase media baja, su infancia como hijo único en los pantanos de Dartford, la influencia de su abuelo Gus y de su madre, a quienes debe el amor por la música, las diversas relaciones sentimentales y su extensa carrera tanto como músico con The Rolling Stones como su éxito solista .

Para los amantes de los Stones podría criticarse que el relato se centra demasiado en la temática de sus adicciones al alcohol y a las dorgas, repasando los numerosos y diversos problemas judiciales a lo largo de todo el mundo, especialmente en Inglaterra y Estados Unidos, en lo que Richards ha caracterizado como una persecusión hacia su persona por la dimensión de su figura y el éxito de la banda.

Sin embargo, tal como hace suponer el título de la obra, el relato se centra más que nada en su vida personal, dentro de la cual se encuentra su carrera artística, relatando la historia de los Stones desde sus inicios, los conflictos habidos entre sus integrantes, primero con Brian Jones y luego con su gran amigo Mike Jagger, pasando por cadas uno de los discos de la banda, sin dejar de lado sus trabajos solistas.

Keith habla del poder transformador del blues en aquella Inglaterra que salía de la guerra, hambrienta de música. Le encantaba Billie Holliday, Chuck Berry, Muddy Waters. Cuando apareció Elvis, todo cambió, quería formar parte de ello y se fue de su casa a los 17 años sin el apoyo económico de sus padres.

Mención aparte merece todo lo que tiene que ver respecto a la relación con el vocalista de los Rolling,que se remonta a 1961. Su encuentro con Mick en la estación de tren de Dartford, con sus discos de Chuck Berry bajo el brazo, marcó el inicio de una relación que nunca fue fácil de llevar. Mick pertenecía al circuito de Londres y él se consideraba un palurdo a su lado.

Un tema que resalta en el libro es la relación con Jagger, “Mick y yo podemos no ser amigos -demasiado desgaste para eso-, pero somos los hermanos más unidos y nada podría separarnos. (…)

Sorprende su manera de narrar tan directa, sin dejar nada de lado con una honestidad brutal en la que hace balance de una trayectoria sacudida por altibajos, haciendo un recorrido cultural de los últimos cincuenta años de la música.

Vida nos acerca una serie de relatos, anécdotas y detalles de una lectura apasionante y entretenida que amenizada con conversaciones e imágenes del protagonista, desde su más tierna infancia con fotos de familiares, amigos y de ensayos y de las gira.

Sorpresivamente, pese a lo que podría pensarse de su vida amorosa, encontramos a una Richards sentimentalmente fiel a sus parejas, muy precavido al hablar de las mujeres con las que tuvo relación y hasta podría decirse que en la intimidad se demuestra como digno padre de familia, especialmente con su última esposa, Patti Hansen que supo hacerle poner los pies sobre la tierra.

Un excelente raconto en el que se descubre que Keith ha pasado por todo tipo de experiencias en su larga vida, no existiendo nada que lo pueda sorprender, una suerte de Biblia personal y musical de un hombre que pensaba que no llegaría a los 30 y que al hacerse viejo ha encontrado maravillosa una manera de afrontar la longevidad.

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